Tiempo de lectura: 1' 59'' No. de palabras: 321

Solamente centímetros separaban a los camioneros distribuidores de combustibles, que se encuentran en paro hasta el viernes, con las columnas de fuerzas antidisturbios de la Gendarmería.

Cualquier gesto mínimo ya era motivo para roces físicos. Si bien no fueron mayores y que pudieron salir ocho camiones, ayer se vivió la noche más tensa en la conflictiva relación entre el Gobierno y los sindicatos de la Confederación General del Trabajo (CGT) que responden a Hugo Moyano.

En 18 provincias, los sindicalistas bloquearon plantas de distribución de gas. Reclaman, además del aumento del 30% de los salarios y asignaciones familiares, la eliminación del impuesto a las ganancias.

Fue en la Planta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, en La Matanza (sur del Gran Buenos Aires) en donde más tensión hubo cuando un doble cordón policial pretendía abrirse paso hacia las camiones para llevar el combustible a las localidades en que ya comienzan a escasear.

La situación se agravará si se confirma lo que advirtió Rosario Sica, titular de la Federación de Expendedores de Combustibles de la República Argentina (Fecra): “La gente cargó muchísimo combustible, así que en el caso de que siga el paro mañana, aunque restrinjamos la venta, no llegamos al viernes, y ese va a ser un día muy preocupante”.
Por la gravedad del conflicto, la Presidenta llegó anoche desde Río de Janeiro en donde tenía previsto participar de la Conferencia sobre Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas Río+20.

Si bien Fernández de Kirchner no dio declaraciones, se supo cuál era el motivo: instruir la denuncia penal en contra de Hugo Moyano, también secretario general del sindicato de camioneros, y su hijo, Pablo, secretario adjunto. Anoche, el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, firmó la denuncia penal contra Moyano, quien replicó que habrá paro nacional por la medida.

Califique
2
( votos)